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Antonio Najarro / La danza "MI VIDA"

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Orden. Solo orden. Un paso tras otro crea orden. Una sucesión de movimientos sobre la tarima del escenario crea orden. Quizá belleza, pero siempre orden. El público es lo que siente, es lo que percibe inconscientemente mientras ante sus ojos desfilan, una tras otra, las personas que hacen posible la armonía del arte, la utopía cumplida de la perfección. Solo cuando la categoría de aquellos que han vivido la esencia del orden alcanza un nivel superior es cuando este deja de tener validez, cuando se torna belleza, cuando abandona su rigidez, cuando de la danza toma su esencia. Tan solo un selecto grupo de aquellos que han dado el todo por el todo se mantienen a la altura, evolucionan y arriban al culmen de su especialidad, quizá de su existencia, de la danza.

Antonio Najarro es parte de él, es uno de los que domina el orden, pero de los que también lo pasan por alto para convertir la libertad sobre el escenario en belleza. Una Matrícula de Honor en Danza Española en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma de Madrid podría describir a quien ha vivido por y para una disciplina, sin embargo, en este caso particular, es solo el inicio. Bailarín y coreógrafo de estilos como ballet clásico, clásico español, folclore, flamenco, escuela bolera y danza contemporánea, Najarro es considerado uno de los símbolos de la danza nacional.

A sus 15 años, dio el primer salto hacia el estrellato, formando parte de algunas compañías de danza españolas como Ballet del Teatro Lírico de La Zarzuela, Ballet Antología o Compañía Antonio Márquez. No sería hasta los 22 cuando ingresara en el Ballet Nacional, momento en el que se habría formado desde su adolescencia y conseguido participar en obras de relieve como La Gitana con el Ballet Del’Arena di Verona. La calidad, determinante para escalar posiciones en su especialidad, lo llevó a ser ascendido tres años después como Primer Bailarín del Ballet Nacional bajo la dirección de Aída Gómez.

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La pronta evolución que trajo consigo el joven Antonio le permitió coreografiar y hacerse un nombre en esta faceta como profesional. En el año 2002, a los 27 años, creará la Compañía Antonio Najarro, donde destacará por sus producciones de flamenco y de piezas para patinaje artístico sobre hielo. Sus coreografías traspasarán fronteras, y en el mismo año, en Salt Lake City, servirán para que los franceses Marina Anissina y Gwendal Peizerat se cuelguen el oro en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Desde septiembre de 2011, Antonio dirige el Ballet Nacional de España, la compañía pública de danza fundada en 1978. Su proyección en el mundo de la danza es clara, y el progreso que ha realizado con la organización lo ha llevado a ser reconocido en múltiples ocasiones con premios como el Fuera de Serie en 2017, el Leyenda de la Danza (Dancing Star Events) en 2018, el Unidos por la Danza (Fundación Víctor Ullate) en 2019, y, ante todo, a dirigir la próxima gira japonesa del patinador español Javier Fernández, Flamenco On Ice, en esta temporada.

Fiel defensor de la tradición de danza española, Najarro continúa dedicando su día a día a progresar, a propagar el mensaje de la tradición de nuestro país. Siempre con su sello personal, con su señal de excelencia de pertenecer al conjunto de los que sobre una tarima crean desorden para envolver al respetable con su belleza.

Este año, Antonio Najarro ha sido elegido para añadir un anexo al mensaje de la UNESCO para el día Internacional de la Danza 2019.

Antonio Najarro / GraZie Magazine Nº 7

A la hora fijada, puntual, con el corazón latente por conocer al gran maestro, he llegado a la sede del Ballet Nacional de España. Aquí se respira arte, pasión y disciplina en cada rincón, sus paredes así lo muestran con sus innumerables fotografías de esta disciplina, la danza española.
Unos pasos firmes y elegantes se acercan; es él, con zapatos de danza en la mano y una sonrisa fresca, su mirada rebosando generosidad y cercanía hacia mí. Acabo de conocerle y nos hemos dado un gran abrazo. Él es Antonio Najarro, director del Ballet Nacional de España.

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¿Qué le lleva a un niño de ocho años despertar su vocación por la danza?
Desde pequeño he viajado mucho a Málaga con mis padres, ellos son de allí. He vivido sus ferias de agosto en la calle, donde se bailan verdiales, malagueñas, sevillanas, y en ellas, siendo aún muy pequeñito, siempre me ponía a bailar. Yo era un niño muy introvertido, muy tímido, pero todo aquello me llamaba mucho la atención y me encantaba aprenderme todos los bailes. Mis padres descubrieron que el bailar me hacía desinhibirme y no me daba vergüenza, a pesar de mi timidez. A partir de ahí empecé a estudiar en una escuela en Madrid, más tarde en el conservatorio y hasta hoy, llegando a donde estoy ahora.

Para ti, ¿quién es Antonio Najarro?
Para mí, es un trabajador amante de su profesión y con una gran responsabilidad dentro del mundo de la danza.

Bajo tu dirección, se lleva trabajando más de ocho años en un proyecto pedagógico para difundir la danza española en todos sus estilos a alumnos de colegios públicos y privados. ¿Consideras que tendría que haber una asignatura de danza en los colegios al igual que existe la asignatura del deporte o bien dar la opción de elegir?
Totalmente. Yo la pondría como una enseñanza obligatoria, no como una elección. Considero que la danza, en cualquiera de sus estilos, es completamente necesaria para el desarrollo de un niño en todos los niveles.

A nivel rítmico, musical, emocional, incluso a nivel psicológico, pienso que es una herramienta importantísima. Nosotros, desde aquí, y en toda la actividad pedagógica que hemos realizado durante estos ocho años con los niños, a mí me ha interesado muchísimo inculcar los valores de la danza en ellos; creo que es vital. Actualmente, con todo lo que conlleva el mundo digital, la inmediatez, creo que va en contra del desarrollo de los valores en un niño. Ahora podemos tener todo de inmediato con un clic en tu smartphone, sin embargo, creo que el valor de las cosas se consigue con tiempo, con perseverancia, con rigor, como ocurre en la danza.

El BNE (Ballet Nacional Español) fue creado en 1978 como compañía pública de danza para llevar nuestra cultura al resto del mundo. Esta institución comenzó siendo dirigida por Antonio Gades durante dos años; hasta ahora han sido diez los directores del Ballet Nacional. Tú eres el undécimo y quien más años ha estado dirigiendo esta compañía (ocho años en total). Muchísimas anécdotas… ¿Con cuál te quedas?
Guau… han sido muchas, es difícil decirte una concreta. Hemos arriesgado mucho y, aparte de cuidar del contenido artístico, lo que he querido es ir más allá de la propia programación artística de la compañía, que es mi cometido; quizás, fuera de las emociones que te da un estreno o el éxito de un espectáculo, lo que más me ha podido conmover ha sido tener aquí, en la sede, a personas con discapacidad intelectual; es algo muy emocionante. Dentro de nuestras actividades pedagógicas, ellos han venido a aprender coreografías y han estado bailando con nosotros, sin embargo, han sido ellos, con su espontaneidad, con su forma de bailar desinhibida, con sus abrazos, con sus besos, con su cariño, los que me han hecho recordar por qué me dediqué a la danza, por qué yo, siendo tan pequeñito, salía a bailar en la feria de Málaga. Esta es la experiencia más emotiva que he vivido durante estos ocho años.
La espontaneidad de estos niños nos ha hecho experimentar a todos los bailarines que formamos el Ballet Nacional de España recordar por qué nos dedicamos a la danza, por qué estamos bailando. Nosotros somos los que hemos aprendido de ellos.

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¿Hacemos lo suficiente por preservar nuestra cultura?
No.
No es que crea que hacemos o no hacemos lo suficiente, lo que sí creo es que el español, en todos sus segmentos, no es consciente de la potencia cultural tan grande que somos. Llevo viajando desde los quince años por todo el mundo, conozco cuál es la situación cultural, económica, social y de costumbres de muchos países, y creo que el español en general se siente como un poco acomplejado y no nos lo creemos. Tenemos un gran potencial a nivel gastronómico, sanitario, musical, deportivo y, por supuesto, cultural; con la danza llenamos teatros en todo el mundo, el público nos ovaciona, podemos ser una fuente de ingresos muy importante en nuestro país, sin embargo, no somos conscientes, es como si estuviésemos esperando a que pase algo… o que se nos reconozca fuera para darnos cuenta de la valía tan importante que tenemos. Yo, desde mi cargo dentro del Ballet Nacional, considero que es importantísimo asociarnos, asociarnos con la moda, el deporte, la gastronomía, la fotografía, el teatro… En todos los sectores tenemos mucha calidad y mucha originalidad, somos un gran potencial.
España es muy original en todos los sentidos y tenemos mucha calidad, sin embargo, no nos lo creemos.

Han sido innumerables los premios con los que has sido galardonado durante todos estos años, ¿cuál ha sido el mejor premio de tu carrera?
El no perder la ilusión, este es el mejor premio que puedo tener. En mi caso, en esta carrera tan meteórica, tan rápida, de tantísima responsabilidad desde una edad muy temprana, a veces me da miedo perder la ilusión. Toda la labor que hay que realizar fuera, la acción social, todo lo administrativo, la prensa y todo lo que me aparta de lo que realmente me apasiona, como es el bailar, el crear, el coreografiar, me acapara tanto que me da miedo. Pero, de momento, sigue intacta y para mí esto es lo más valioso, seguir con ilusión y con fuerza.

¿Cuál es la enseñanza más grande que has tenido en tu vida?
No perder las raíces. No olvidar nunca de dónde vengo, no olvidar los valores que me han inculcado mis padres, no olvidar todo el esfuerzo que me costó formar mi propia compañía, el sudor que me costó con todo lo que tuve que hacer para arrancarla, ver a mi madre coser el vestuario, nunca lo olvidaré. Creo que todo esto es lo que hace que sigamos siendo personas que pisamos la tierra y no irnos por las nubes.

¿Qué es lo que más feliz hace a Antonio Najarro?
Yo creo los espectáculos del Ballet Nacional con la intención de emocionar al público y, cuando los veo emocionarse, es para mí mi mayor recompensa. Acabamos de estrenar una pieza nueva, Eterna Iberia, con una visión muy personal sobre la danza española. Ver al público aplaudir, ovacionar algo que yo he creado, es lo más emocionante.

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El llegar a donde tú has llegado requiere mucho trabajo, esfuerzo y preparación, pero ¿hay algo más que tú consideres importante que no se sepa y que sí influya?
La constancia, en mi profesión, totalmente. Siempre hay que estar preparado, nunca sabes cuándo te va a venir la oportunidad. Cuando estás bailando nunca sabes quién te puede ver y cómo puede influenciar en tu carrera. Nunca te puedes abandonar, incluso en vacaciones tienes que estar preparado. La constancia es primordial.

Cuando miras hacia atrás y ves todo lo que has conseguido… ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza?
Gratitud, creo que soy un grandísimo afortunado. Como he comentado antes, no perder la ilusión; una de las cosas que pienso siempre es lo afortunado que soy al poder dedicarme a lo que más me gusta, la danza. Soy un privilegiado, esto lo tengo que tener siempre presente.

Este mismo año, has sido elegido para difundir el mensaje oficial del Consejo Internacional de la Danza de la Unesco. Has dado un mensaje claro para preservar nuestra historia, dirigido a creadores, profesionales, profesores, aficionados… ¿Cómo podríamos mimar más la danza española?
Creo que lo más importante e inicial es unirnos el sector de la danza, que no estamos unidos. Desde que dirijo el Ballet Nacional, he querido por todos los medios intentar, con mi presencia, con mis ponencias, con los espectáculos y con la participación en infinidad de eventos, ser embajador de la danza, intentando que el sector esté lo más cohesionado posible. La danza española es una danza única en el mundo y, como género, necesita que estemos más unidos para posicionarnos más y darnos más visibilidad. Hay que seguir trabajando en conjunto y crear estrategias; unidos todos los artistas (da igual del género o generación que se sea) haremos más fuerza, nos tendrán más en cuenta y, creo, se nos respetará más. Por lo tanto… vamos a unirnos y vamos a luchar más por la danza española.

Has unido la danza a la moda y has realizado coreografías para grandes patinadores de todo el mundo, ¿qué ha supuesto realizar Flamenco On Ice para Javier Fernández, nuestro patinador más condecorado?
Para mí ha sido una grandísima alegría. Estar rodeado de deportistas de élite y dejarse guiar por mí ha supuesto una gran experiencia. Desde el año 2000, he coreografiado para los mejores patinadores del mundo, ganadores de medallas olímpicas; se han dejado guiar por mí y me he sentido un privilegiado. Ahora, el haber creado una coreografía para un espectáculo completo y más aún flamenco, con músicos y bailarines flamencos y que sea para un deportista español como Javier Fernández, ha sido una experiencia maravillosa. Javier Fernández es un exponente cultural y deportivo de nuestro país muy muy importante y ha tardado demasiado tiempo en ser reconocido.

El ser humano, está en constante búsqueda de la felicidad, ¿porqué crees que puede ser?
Hoy en día vivimos en un mundo muy caótico y frenético, vivimos demasiado deprisa. Consumimos mucho, buscando en este consumo una emoción, y no nos damos cuenta de que los valores más primordiales dependen de nosotros mismos. A mí me pasa también, de vez en cuando debo pararme y pensar en todo lo que he conseguido, en lo que tengo y dar gracias; disfrutar de cada estreno y, en general, de cada cosa que uno hace es importante. Todo va demasiado rápido y no saboreamos las cosas que hacemos. Pasamos por la vida sin parar y no asimilamos lo que hemos hecho; si está bien, para disfrutarlo, y si está mal, para intentar mejorarlo. A veces, hay cosas que parecen tontas, pero te recuerdan dónde estás ubicado. Simplemente, el pararme a observar la naturaleza me recuerda quién soy, entonces descubro que estoy en la vida y que no solo paso por ella.

Si pudieras pedir un deseo en voz alta, ¿cuál pedirías?
El mismo por el que cada día trabajo: pediría posicionar más la danza española donde se merece. Que esta sea un elemento cultural reconocido en todo el mundo, que tanto el Ballet Nacional de España como la danza española, allí donde llegue, donde se vea, donde se oiga, la gente exclame: «Dios mío, esto es excelencia, esto es algo muy importante que hay que ver, que hay que consumir y que hay que conocer».

¿Qué proyectos te están esperando?
Ahora mismo, Flamenco On Ice con Javier Fernández, un proyecto muy complejo, con mucho ritmo y muy atractivo, donde aunamos en el escenario bailarines y músicos en directo, con una creación musical muy específica para este espectáculo, donde los patinadores son los protagonistas. Por supuesto, volveré con mi compañía privada, la que he dirigido durante diez años antes de entrar en el Ballet Nacional. También seguiré colaborando con el equipo de natación sincronizada, posiblemente haga la coreografía para los próximos juegos olímpicos 2020. Seguiré haciendo coreografías también para otros patinadores, en fin, lo que venga.

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Antonio, voy a decirte tres palabras y quiero que me digas que es lo que significan para ti…

DANZA

Mi vida

VALORES

Algo totalmente indispensable y que no hay que perder nunca. Siento que la sobreprotección que existe ahora con los niños por parte de los padres puede llevar a perder el respeto y a que se pierdan los valores. En el sector de la enseñanza, en la danza o en el deporte, los padres, junto con el maestro, juegan un papel importante y debemos dar ejemplo.

ESPAÑA

Guau [risas].
Para mí, el mejor país que hay en el mundo, y con diferencia, y te puedo decir que conozco bastantes. Por mi profesión, he tenido la oportunidad de viajar por países de todo el mundo, pero como se vive en España no se vive en ningún sitio. El clima, la gastronomía, la riqueza cultural tan variada que tenemos y no nos damos cuenta, la vida que se vive en la calle… En general, creo que somos unos privilegiados todos los que vivimos en este país.

¿Te gustaría añadir algo?
Me encantaría que todo aquel que no haya visto nunca un espectáculo de danza, que vaya a verlo; que elija uno de la mejor calidad, por supuesto, esto es muy importante, y si es del Ballet Nacional de España, mucho mejor. Que se animen, aunque sea por curiosidad, una vez,porque estoy seguro de que volverán a repetir.

ENTREVISTA: Custodia Ponce

REDACCIÓN y FOTOGRAFÍA: GraZie Magazine

 

By: GraZie Magazine

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