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Oficios / Luthier. CONSTRUCTOR DE GUITARRAS

Teodoro Pérez / Grazie Magazine

Luthier

Teodoro Pérez

CONSTRUCTOR DE GUITARRAS desde 1966

Son muchos los días detrás de un banco de trabajo seleccionando material, cortando, lijando, liberando ese aroma que desprenden las diferentes maderas, dando forma a esos aros, el mango o el puente que un día formarán la silueta tan característica de este maravilloso instrumento, pegando y ensamblando cada pieza indispensable, adornándola, mimándola y suavizando su apariencia para que al final, cuando esté acabada, unas manos prodigiosas hagan sonar esta guitarra española que tantos agradables momentos me ha dado.

No vengo de ninguna saga de guitarreros, soy el primero en mi familia que desempeña este oficio artesano. Dedicación, cuidado en el detalle y precisión son características que hay que tener en cuenta para ser guitarrero. Y me enorgullezco de no ser el último en mi familia en la construcción de guitarras —sabiendo que dejo un legado en mis hijos y mi yerno— y de formar parte de una cultura que espero se mantenga por muchas generaciones.

Teodoro Pérez / Grazie Magazine

CONSTRUCTOR DE GUITARRAS LEGADO A LA CULTURA DE UN PAÍS
TEODORO PÉREZ Y LA GUITARRA

Más de cincuenta y tres años en este oficio: constructor de guitarras. Teodoro Pérez comenzó esta andadura con tan solo catorce años. Se inició como aprendiz en un prestigioso taller de Madrid. Teodoro absorbió todos los detalles de esta profesión de sus maestros artesanos: encolar, hacer mosaicos o embutir bocas eran algunos de los procesos de aprendizaje. Su disposición por aprender rápido el oficio le valió para iniciarse pronto en la construcción de guitarras. Solo le bastaron tres años para que su jefe, José Ramírez III, le pasara a nombrar oficial de primera. En el año 1969, Teodoro Pérez ya empezó a construir sus primeras guitarras con las siglas GPM o el número 13.

En la actualidad, se emociona recordando aquellas experiencias y reconoce con orgullo haber tenido el privilegio de visitar como aprendiz la casa del gran maestro Andrés Segovia, en la calle Concha Espina. Además, se sonríe diciendo: «Siempre que íbamos a llevarle guitarras para que las probase, me venía con quinientas pesetas de propina, de aquellos tiempos».
Narciso Yepes, Serranito o Manolo Sanlúcar son también algunos de los grandes guitarristas a los que tuvo la gran suerte de conocer en aquella época.

Después de veintiséis años, hacia 1992, Teodoro Pérez se decidió a establecerse por su cuenta y crear su propia firma. La marca empezó a exportar guitarras fuera de España y hoy es reconocida en todo el mundo. Países como Canadá, Francia, Alemania, Suecia, Reino Unido, Noruega, Portugal, Italia, Corea del Sur, Japón, China, Singapur y diferentes países de América conocen el buen hacer de la firma. El especial interés en los pasos previos a la construcción de la guitarra seleccionando las mejores maderas, pasando por un secado natural y terminando con el ensamble y los mejores detalles en marquetería hacen de este constructor, afincado en Leganés, un referente internacional dentro de esta profesión totalmente artesanal.

Son más de 2700 las guitarras construidas en su vida profesional. Teodoro sigue trabajando con la misma ilusión que el primer día. De momento no tiene pensado jubilarse, y se enorgullece de dejar este legado a sus hijos y su yerno. Sobre todo, el contribuir y formar parte de una cultura que esperemos se siga manteniendo por muchas generaciones: la construcción artesanal de la guitarra española.

La marca Teodoro Pérez, es reconocida en todo el mundo;

países como CANADA, FRANCIA, ALEMANIA, SUECIA, REINO UNIDO, NORUEGA, PORTUGAL, ITALIA, COREA del SUR, JAPÓN, CHINA, SINGAPUR y ESTADOS UNIDOS.

Teodoro Pérez / Grazie Magazine

Teodoro Pérez es constructor de guitarras artesanales clásicas y flamencas desde 1966. ¿Consideras que esta profesión podría desaparecer en España?
Pienso que no. La guitarra artesanal, al igual que otros instrumentos musicales, como el violín, nunca podrá desaparecer. Aquí, en mi taller, y aunque yo no vengo de familia de guitarreros, mis dos hijos, Sergio y Beatriz, y mi yerno, Marco, siguen la tradición.
La elaboración artesanal de este instrumento ofrece una precisión exacta para el público profesional demandante de ella, por ello, es importante respetar al artesano en cualquiera de sus modalidades. Creo que esta profesión no se adquiere viendo tutoriales; a mí me llevó un año de aprendizaje con los mejores maestros poder construir mi primer laúd.

En el año 1992 decides dar el salto y establecerte por tu cuenta creando tu propia firma, Guitarras Teodoro Pérez. ¿Alguna que recuerdes con especial cariño?
Ya son más de 1300 guitarras construidas en estos veintisiete años por mi cuenta con la ayuda de mis hijos. La mayoría de estas guitarras van dirigidas al mundo profesional; ahora, en el mercado internacional y por mediación de los distribuidores, normalmente es más difícil mantener el contacto directo con el cliente. Si tengo que elegir una, elegiría la del cincuenta aniversario, por lo que representa.

Teodoro Pérez

En 1998 se incorpora tu hijo, Sergio, al taller donde empieza a conocer los «secretos» de la construcción de la guitarra. Años más tarde se irán incorporando Beatriz y Marco Antonio Tejeda, dando una continuidad a tu legado. ¿Cuál es el mayor consejo o el más importante que les das?
Para mí, lo más importante en este trabajo es no engañar a nadie. Si se ofrece un trabajo artesanal, es esencial que así sea. Mi mayor consejo es ser honesto y no perder la dignidad.
Aquí no hay prisas, todo requiere su tiempo, partiendo de la madera que utilizamos: algunas necesitan de cinco a veinte años para su secado. Este proceso es esencial para garantizar la estabilidad del instrumento. Nuestras guitarras se realizan cien por cien artesanales, totalmente a mano y personalizadas según las preferencias del cliente. Por ello, creo que cada trabajo tiene su precio. Nunca se debe vender como artesanal un producto de fábrica. La honradez es primordial.

¿Tu familia qué papel ha jugado durante todo este tiempo?
Tengo la gran suerte de contar con una familia que me apoya en todo.
En este oficio ellos son parte esencial. Ahora ya no es como antes, el mercado que demanda la guitarra española está, cada vez más, fuera de España; gracias a ellos esto es posible.
Cuento con un equipo perfecto, ellos son los que gestionan toda la parte comercial a nivel internacional; es tan importante el proceso de construcción como la venta. Sergio habla perfectamente japonés e inglés, al igual que Marco el inglés; Beatriz es quien se encarga de toda la gestión administrativa. Sin ellos, esto ahora no sería posible.
Mi mujer siempre ha estado a mi lado, apoyándome.

Teodoro Pérez / Grazie Magazine

Más de cincuenta y tres años en este oficio de guitarrero: ¿sientes que te quedan cosas por aprender?
Siempre quedan cosas por aprender. Innovar y tener inquietud por hacer cosas nuevas dentro de los cánones establecidos hacen que cada día esta profesión me ofrezca la posibilidad de seguir creciendo. Aunque el maestro guitarrista ya sea de clásico o de flamenco, es el que al final reconoce si el trabajo está perfecto o no. Cuando salgo de España a ferias de diferentes países y me reciben con una reverencia, no puedo nada más que sentirme satisfecho por mi trabajo.

¿Te consideras un hombre con éxito?
Cien por cien, me siento exitoso. Es cierto que en los comienzos por mi cuenta había dudas; pero siempre he sido de los de levantarme y dar una paso hacia delante, nunca hacia atrás. Las dudas, después de dormir, se convertían en ilusiones renovadas, y hoy en día, a mis sesenta y siete años, esto no lo pienso dejar. La ilusión por realizar cada día este trabajo es como un vicio y tener a mis hijos trabajando conmigo en algo que les gusta, mi mayor éxito.

Más de 2700 guitarras construidas en tu vida profesional: ¿alguna de ellas la recuerdas con especial cariño?
En este oficio cada trabajo es único, por ello, todas las guitarras tienen siempre algo especial. Creo que la guitarra que construí para mi cincuenta aniversario fue algo muy especial. Pero reconozco que esto no es cuestión de mucha marquetería, lo importante es que el maestro guitarrista, cuando la toque, encuentre el sonido que está buscando; después mirará la guitarra.

Teodoro Pérez

¿Cambiarías algo de tu vida?
No cambiaría nada de todo lo que he hecho durante mi profesión. Quizás lo único que me gustaría haber hecho, pero nunca es tarde, es aprender más sobre la naturaleza. La zoología y todo lo relacionado con los animales me llama mucho la atención.

¿Qué planes tienes para estos próximos años?
Seguir trabajando; lo único es que me lo tomaré un poco más relajado.
Mis hijos ya son independientes en este trabajo, tienen sus propios modelos de guitarras clásicas y flamencas y su propio mercado al exterior.

Por último, ¿la palabra «guitarra» qué significa para ti?
Emoción. Escuchar al gran maestro José Manuel Montoya sobre el escenario con una de mis guitarras es emoción. Cuando escucho y pienso que parte de esa belleza musical que suena tiene algo que ver conmigo, me emociono.
Hacer un instrumento sacado de unas maderas que años atrás has comprado y que suene en manos de los más grandes, llevando la música por todo el mundo… Creo que no se puede pedir más. Para mí era impensable que yo pudiese contribuir así a nuestra cultura: realizando esta profesión, que me apasiona.

¿Algún mensaje para nuestros lectores?
Respetar a todos los oficios de precisión, de artesanía, y valorar nuestras tradiciones creo que es esencial. La guitarra española es conocida en todos los continentes y un componente más de tradición por el que nos deberíamos sentir muy orgullosos.

ENTREVISTA: Custodia Ponce
REDACCIÓN y FOTOGRAFÍA: GraZie Magazine

Teodoro Pérez / Grazie Magazine

Teodoro Pérez

www.teodoroperez.com

 

 

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